Comparte con tus amigos, no te quedes para ti la información :)
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  

Lucir una piel sana, que reboce luminosidad y vitalidad, con la ausencia de imperfecciones y un tono uniforme, es una de las preocupaciones que solemos tener.

Es muy importante tener en cuenta que no todos tenemos el mismo tipo de piel y que dependiendo de ella, debemos realizar unos cuidados u otros. Existen diferentes tipos de piel con características y propiedades únicas que queremos que descubras gracias a este artículo para que conserves tu piel sana y saludable.

Por tanto, es muy importante conocer e identificar tu piel para saber cuáles son los cuidados más apropiados.

¿Conoces tu piel?

¿Sabías que la mayoría de las personas no hidratan adecuadamente su piel?, ¿o que otra gran parte de la población piensa que su piel es sensible, y en realidad no lo es? Estos datos nos llevan a la conclusión de que la mayoría de las personas no sabemos cuál es nuestro tipo de piel y, por eso, no le damos los cuidados que necesita para mantenerla sana y luminosa.

Además muchas personas piensan que la piel es la capa externa que vemos y que solo hidratando esa parte están cuidándola, pero la verdad es que la piel está compuesta por tres capas que son (ordenadas de externa a interna):

  • Epidermis, un escudo contra las agresiones. Es la capa superior de la piel y desempeña un papel fundamental en la protección contra los ataques a los que el organismo se enfrenta a diario, tanto de día como de noche, como son: el aire, el frío, el calor, los rayos ultravioletas, la contaminación o los gérmenes.
  • Dermis, la segunda capa de la piel. Es el apoyo de la epidermis y ayuda a alimentar las células cutáneas, eliminar los deshechos y a regular la circulación sanguínea.
  • Hipodermis, la capa más interna de la piel. Funciona como un cojín de grasa contra impactos. Ayuda a mantener la temperatura del cuerpo y actúa como nexo entre la piel y los órganos como huesos o músculos.

Tipos de piel

Como ya te hemos hablado, existen diferentes tipos de piel que se clasifican en cinco grandes grupos: muy secas, secas, normales, mixtas y grasas, y viene determinado genéticamente aunque puede variar dependiendo de factores internos y externos a los que se someta.

Piel muy seca

La piel muy seca se caracteriza por ser tensa, fina y frágil, se nota la escasez de  lípidos y agua en ella, y puedes reconocer si es tu tipo de piel si:

  • Su tacto es áspero.
  • Tiene falta de flexibilidad y suavidad.
  • Está tirante y causa picores.
  • Tiene zonas irritadas y presenta enrojecimiento.

 Esta sequedad puede deberse a:

  • Una respuesta a una agresión externa continua y ocasional muy intensa. Puede ser química, por el uso de productos que resecan, o climática.
  • Un signo de enfermedad dermatológica como la dermatitis atópica o ictiosis, que se caracteriza por una piel muy seca en todo momento y en muchas zonas del cuerpo.

El problema de las pieles muy secas es que no tienen o han perdido su capacidad para retener agua, lo que vuelve a la piel más sensible a las agresiones externas como las bacterias o la contaminación. Además, este tipo de piel puede llevar asociados problemas como:

  • Prurito.
  • Enrojecimiento o hinchazón.
  • Aparición de lesiones.

Es muy importante cuidar este tipo de piel a diario para evitar el desarrollo o la aparición de estos síntomas. Si este es tu tipo de piel en el apartado 3 de nuestro artículo te brindamos las claves para hidratarla y mantenerla sana.

Piel seca

La piel seca carece de lípidos (grasa) o hidratación. 

Podrás saber si es tu tipo de piel si:

  • Aspecto áspero y descamado, ya sea por cuestiones genéticas o ambientales.
  • Los poros están más cerrados.
  • Es tirante y tiene a picar

Estas características propias de la piel seca son las que intensifican las molestias diarias debido a la tirantez o a la sensación de picor.

Los problemas asociados a este tipo de piel son:

  • Xerosis. Trastorno de la piel que produce afinamiento, fragilidad, sequedad y falta de flexibilidad en la piel que puede estar acompañada de descamación (caída de la piel).
  • Dermatitis atópica.
  • Ictiosis.
  • Eczema.
  • Psoriasis.

Al igual que la piel muy seca es muy importante cuidarla diariamente para evitar el desarrollo o la aparición de estos síntomas. Si este es tu tipo de piel en el apartado 3 de este artículo te facilitamos las claves para hidratarla y mantenerla sana.

Piel normal

Cuando hablamos de piel normal hablamos de una tez uniforme que se encuentra suave al tacto, con un tono igualado y unos poros poco visibles. Aparentemente no presenta imperfecciones ya que sus células producen la cantidad adecuada de elementos para mantenerla hidratada y protegida de los ataques externos.

Podrás reconocerla porque:

  • Tiene un ligero brillo mate.??
  • Una sensación grasa poco importante.
  • No está tirante.
  • No tiene rojeces ni imperfecciones.
  • Responde bien a las diferencias de temperatura y humedad.

La piel normal no suele presentar problemas asociados en particular ya que el estar lo suficientemente hidratada, se mantiene flexible y suave al tacto. Sin embargo, a pesar de su equilibrio, a veces no es capaz de hacer frente a todas las agresiones como el frío, los ambientes muy secos o la exposición prolongada a los rayos UV sin protección.

Además el estilo de vida influye de manera muy importante ya que el estrés, la nutrición o el sueño tienen un gran impacto sobre la piel y el envejecimiento. Si este es tu tipo de piel debes tener en cuenta que estas agresiones atacan la epidermis y dañan su película protectora y, aunque no observes estos daños ahora, podrás verlos a medio y largo plazo. En el apartado 3 de nuestro artículo te brindamos las claves para mantenerla sana y a salvo de las agresiones externas.

Piel mixta

La piel mixta se caracteriza por presentar zonas normales o secas y zonas grasas que pueden estar más o menos marcada??, sobre todo en la zona T (frente, nariz y barbilla).

¿Cómo reconocer si tienes una piel mixta?

Tu piel es mixta si:

  • Tiende a ser más grasa en la nariz, la frente o la barbilla.
  • En esta zona, es suave y con un aspecto brillante con algunas imperfecciones.
  • Tiene los poros bien dilatados.
  • La zona de las mejillas y la sien es más bien seca.
  • Presenta un brillo grasiento.

La piel mixta se puede confundir con la piel normal y por eso tiende a descuidarse, sin embargo esto es un error muy grave, ya que este tipo de piel necesita especial atención para prevenir los problemas relacionados como son:

En la zona T (frente, nariz y barbilla):

  • Imperfecciones.
  • Puntos negros.

En mejillas y sien:

  • Deshidratación.

¿La solución?, cuidar la piel mixta a diario con los productos adecuados de los que te hablaremos en el apartado 3 de este artículo.

Piel grasa

La piel grasa se caracteriza por segregar un exceso de sebo debido a que las glándulas sebáceas son más grandes y numerosas de lo normal. 

Además la piel grasa se intensifica con los cambios hormonales y con factores externos como:

  • Uso de productos no adaptados.
  • Uso de productos agresivos.
  • Estrés.
  • Contaminación.
  • Fatiga externa.
  • Mala alimentación.

Sabrás que tienes una piel grasa si:

  • Tiene un aspecto brillante y graso.
  • Tiene los poros dilatados.
  • Tiene una textura irregular.
  • Es propensa a tener impurezas.

La piel grasa suele ser característica en la época adolescente y en los cambios hormonales posteriores que comentábamos anteriormente.

¿Cómo cuidar cada tipo de piel?

Piel muy seca

Como ya sabes, las pieles muy secas se ven afectadas por problemas como la descamación, la inflamación, lesión o infección por lo que debes evitar exponerte:

  • Al sol.
  • Al frío.
  • Al viento.
  • Al jabón.
  • Al agua con cal o cloro.
  • A lociones con alcohol.
  • Ciertos medicamentos.

Cada día debes desmaquillarte, lavarte con suavidad y aplicarte productos que preservan la hidratación y nutren las capas superficiales de la epidermis. Este proceso te permitirá eliminar las impurezas que se acumulan como el sebo, el sudor o las bacterias.

Utiliza productos como:

  • Agua micelar.
  • Leches desmaquillantes.
  • Lociones sin alcohol.

Recuerda que, una vez que hayas limpiado la piel, necesitas nutrirla para calmar la irritación y permitir que recupere la flexibilidad, no sólo de la epidermis sino del resto de capas de la piel.

En el mercado existen numerosos productos que se ajustan a la perfección a las necesidades de las pieles muy secas, eso sí, tienes que tener en cuenta tu edad, ya que también la piel tiene características diferentes dependiendo de ella.

Piel seca

Al igual que con las pieles muy secas, necesitas limpiar e hidratar a diario tu piel ya que este tipo de pieles son propensas a las arrugas.

Para limpiar o desmaquillar la piel seca debes elegir una leche o solución limpiadora con pH neutro, así como un jabón humectante.

Debes combinar la limpieza con una crema o bálsamo hidratante que contenga ácidos grasos y vitaminas, así como un sérum con activos anti-edad o antimanchas para evitar esas arrugas a las que este tipo de piel es propensa.

¡Recuerda! Debes evitar los productos astringentes o con alcohol ya que son demasiado agresivos para tu epidermis.

Piel normal

Como te dijimos antes, las pieles normales son aquellas más equilibradas, pero no son perfectas ya que pueden ser sensibles a los efectos medioambientales.

Para comenzar debes limpiar tu piel eligiendo entre:

  • Agua desmaquillante.
  • Agua micelar.
  • Leche desmaquillante y limpiadora.
  • Aceite desmaquillante.
  • Espuma desmaquillante.

Tras limpiar tu piel, tienes que purificarla, ¿cómo?:

  • Utilizando exfoliantes una o dos veces en semana con productos que no sean agresivos para preservar la epidermis.
  • Aplicando una mascarilla una vez en semana. Puedes alternar entre purificadoras y humectantes para aportar luminosidad.

Por último, debes hidratar tu piel usando una crema hidratante para piel normal.

Piel mixta

Como te dijimos antes, las pieles mixtas suelen confundirse con las pieles normales. Sin embargo, este tipo de piel necesita una atención especial en la zona T (frente, nariz y barbilla) que suele ser más grasa y debe limpiarse con eficacia, así como tratar con más delicadeza la zona de las mejillas y la sien al ser dos zonas más secas.

La mejor manera para limpiar y tratar este tipo de pieles es necesario ir etapa por etapa para cumplir con sus necesidades específicas.

En la zona T:

Limpia esta zona de tu piel con un producto suave, como una loción micelar una leche especial para pieles normales o mixtas y, a continuación, aplica una crema matificante para cerrar los poros. Puedes completar estos cuidados específicos con la ayuda de una mascarilla astringente y purificante o un exfoliante una vez en semana.

En la zona de las mejillas y la sien:

En esta zona debes conseguir nutrir la piel con una crema hidratante más rica que la utilizada en la zona T que:

  • Restaure la película protectora que está en la superficie de la epidermis.
  • Limite la deshidratación.
  • Evite la irritación.

También puedes utilizar un exfoliante, pero asegúrate de que no sean más de una o dos aplicaciones al mes.

En el mercado existen muchos productos adaptados a este tipo de pieles para que no tengas que tener en tu armario un sinfín de cremas para cada zona de la piel.

Piel grasa

Para el cuidado de la piel grasa resulta fundamental desmaquillar y limpiar la piel tanto por la mañana como por la noche, utilizando productos suaves libres de grasa como:

  • Leches.
  • Geles.
  • Agua micelar.
  • Jabones suaves.

Además, debes optar por cremas ligeras y matificantes que reduzcan el aspecto brillante del rostro, así como, una vez en semana, exfoliantes y mascarillas para pieles grasas que te ayudarán a eliminar las impurezas en profundidad.

No obstante, debes tener en cuenta que algunos productos como el jabón de Marsella o las lociones alcohólicas pueden dar la impresión de limpiar esa piel grasa, y lo que realmente hacen es aumentar el exceso de sebo.

No olvides que tu piel necesita ser hidratada con productos especiales para tu tipo de piel.

Como hemos visto existen cinco tipos de pieles, cada una con unas características y necesidades determinadas que deben ser cubiertas para evitar cualquier problema que se pueda generar. Seguro que tras leer este artículo, has sido capaz de identificar tu tipo de piel y ya conoces las claves para cuidarla.

Sin embargo, si tienes dudas sobre qué tipo de piel tienes, no dudes en consultarlo en tu farmacia, ya que ellos sabrán asesorarte y recomendarte los productos adecuados para que consigas conservar tu piel sana.

 

 


Comparte con tus amigos, no te quedes para ti la información :)
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
Share This