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La piel es el órgano más importante del cuerpo humano, ya que lo envuelve y lo protege de las agresiones externas. Es por esto que, tener una piel sana resulta muy importante para prevenir otra serie de problemas de salud asociados. 

Sin embargo, existen muchos problemas cutáneos que pueden afectar a la piel y que se ven intensificados por el ritmo diario, el estrés o la contaminación. Uno de estos problemas es la dermatitis atópica, una alteración crónica de la piel que se manifiesta según brotes.

Con este artículo queremos que descubras en qué consiste la dermatitis atópica, sus síntomas, aquellos factores que pueden agravar esta enfermedad y los cuidados que necesitas si tienes este trastorno cutáneo para minimizar sus molestias.

Qué es la dermatitis atópica

La dermatitis atópica es un trastorno cutáneo hereditario que se caracteriza por una piel seca con eczema (una reacción de hipersensibilidad de la piel similar a una alergia) que produce picor y enrojecimiento, ampollas y descamación dependiendo del grado. Además, aquellas personas que padecen dermatitis atópica tienen una predisposición a padecer otro tipo de enfermedades como: rinitis, conjuntivitis, urticaria o asma bronquial.

Este trastorno cutáneo es crónico, aunque existen temporadas en las que la piel está mejor (normalmente en verano). Hay que tener especial cuidado con los cambios de estación en los que se producen alteraciones drásticas de temperatura en los que los brotes atópicos pueden aparecer y originar una sequedad extrema en la piel, acompañado de un picor intenso que provoca que la persona que la padece se rasque y se produzca lesiones rojizas que pueden llegar a infectarse.

La dermatitis atópica no supone un riesgo para otras personas ya que no es ni infeccioso ni contagioso. 

Dependiendo de la edad de la persona que la padece, este trastorno afecta más a unas zonas u otras. 

Por eso en los siguientes apartados haremos distinción entre: bebés, niños y adultos para profundizar y concretar cómo afecta la dermatitis atópica en cada etapa.

Dermatitis atópica en bebés

La dermatitis atópica se presenta, principalmente, en la cara de los bebés así como en el cuero cabelludo y el tronco. Este desorden cutáneo puede ser difícil de distinguir de otro tipo de dermatosis características de los lactantes. Por lo que resulta imprescindible prestar toda la atención a los síntomas que se presentan: eczema, eritema y costras para poder actuar adecuadamente.

Dermatitis atópica en niños

En esta etapa las lesiones aparecen, normalmente, en la zona interna del codo, en la parte posterior de la rodilla e incluso en el tronco y en las caras exteriores de codos y rodillas.

Al igual que en los bebés, es necesario estar alerta para  poder actuar en cuanto se presenten los síntomas, ya que puede ser que el niño no sea consciente de la dermatitis que padece y tienda a rascar la zona, con sus consecuentes lesiones.

Dermatitis atópica en adultos

En el grupo de adultos incluimos a los adolescentes, en esta etapa de la vida las lesiones de la dermatitis atópica se vuelven casi crónicas. Predomina la sequedad cutánea y la picazón generalizada y en zonas localizadas de la piel como: nuca, caras laterales del cuello, muñecas y dorso de los pies, así como en la parte trasera de las piernas.

Como ya sabes, la dermatitis atópica puede afectar a cualquier persona y en las diferentes etapas de la vida. Pero, ¿cuáles son las causas de este trastorno cutáneo tan molesto? A  continuación conocerás toda esa información para que, si la padeces, estés alerta y puedas minimizar los brotes.

Causas de la dermatitis atópica.

la dermatitis atópica puede estar causada por dos tipos de factores: los internos o inmunológicos o los externos y no inmunológicos.

Los factores inmunológicos se deben a que aquellas personas que padecen dermatitis atópica tienen una disminución en la concentración de los ácidos grasos esenciales como el linoléico o el linolénico, lo que supone que su funcionalidad cutánea no actúe adecuadamente.

Por otro lado, los factores no inmunológicos son numerosos, de hecho pueden afectar de manera beneficiosa o perjudicial dependiendo de la evolución de la enfermedad. Por ejemplo, los cambios estacionales afectan a la dermatitis atópica, sin embargo depende de la estación ya que este trastorno mejora en verano y empeora en invierno. Todo esto es gracias a que en verano la exposición al sol, los baños en agua de mar o el uso de ropa sin tejidos irritantes, como la lana, el clima húmedo y templado, favorecen la humidificación y el alivio de los síntomas de la dermatitis atópica.

De todos modos, es muy importante saber que la mayoría de las personas que padecen la dermatitis atópica suelen estar sometidas a mucho estrés y, además, viven en ciudades altamentes industrializadas, lo que favorece la aparición de esa picazón y los brotes de los que hablábamos al principio de este artículo.

Si quieres descubrir cuáles son los síntomas de la dermatitis atópica, te animamos a que leas el próximo punto de nuestro artículo.

Síntomas de la dermatitis atópica

Como ya hemos hablados, existen una serie de síntomas característicos de la dermatitis atópica que pueden verse agravados por la exposición a factores ambientales o aspectos psicológicos.

Si atendemos a los indicios de la dermatitis atópica, podemos clasificarlos en sintomatología leve, moderada y severa que detallaremos a continuación

Síntomas de carácter leve:

  • Picazón intensa.
  • Ampollas.
  • Enrojecimiento o inflamación de la piel alrededor de las ampollas.
  • Erupción cutánea

Síntomas de carácter moderado:

  • Pigmentación en la piel inferior o superior al tono normal.
  • Áreas de piel seca y curtida.

Síntomas de carácter severo:

  • Áreas de la piel en carne viva (excoriación)

Factores que agravan la dermatitis atópica

Como has comprobado, la dermatitis atópica es un proceso crónico que proporciona a la piel unas características especiales que veremos en este apartado, pero además, existen una serie de factores que agravan este trastorno dando lugar a esos brotes de los que hablábamos al principio de este artículo. 

Estos factores que agravan la dermatitis atópica son:

  • Piel seca.
  • Baja humedad.
  • Calor.
  • Sudor
  • Uso de productos irritantes.
  • Infecciones.
  • Uso de algunos tejidos a los que se es sensible al contacto.
  • Secar la piel con fuerza tras la ducha.
  • Estrés.
  • Ansiedad.

Por eso queremos brindarte algunas recomendaciones con las que prevenir estos brotes:

  • Hidratar la piel para favorecer la restauración cutánea y aumentar la resistencia al polen, polvo, o pelos de animales.
  • Utilizar productos específicos para este tipo de pieles que te permitan una higiene suave.
  • Utilizar una vestimenta ligera y de algodón, manteniendo alejados de tu piel los tejidos de lana o las fibras sintéticas.
  • Ventilar adecuadamente todas las habitaciones que frecuentes para evitar que se almacenen esos alérgenos como son el polen, el polvo o los pelos de animales.
  • Evitar dormir cerca de plantas peluches o animales para evitar entrar en contacto con esos alérgenos de los que hablamos.
  • En tus desplazamientos en vehículo, intenta mantener las ventanillas cerradas.
  • Si vas a tumbarte en el césped, recuerda poner una toalla antes para evitar el contacto directo.
  • Vigila tu alimentación y el estrés, ya que pueden ser factores psicológicos desencadenantes de los brotes.

Ya sabes qué es la dermatitis atópica y cómo afecta en cada etapa; además, ya puedes tomar conciencia sobre las causas y los factores que desencadenan esta enfermedad, así como, los factores que influyen en el desarrollo de los brotes atópicos. Así que  ahora solo te queda saber cómo cuidar la piel en caso de sufrir este trastorno de la piel. 

Es por eso, en el siguiente apartado conocerás cómo cuidar tu piel para evitar causar lesiones graves en tu piel.

Cómo cuidar una piel con dermatitis atópica

La dermatitis atópica se caracteriza por una piel seca, enrojecida y con picor. Por eso es necesario que la cuides, aunque no tengas los síntomas para evitar esos brotes de los que hemos hablado durante todo el artículo.

Gracias a esta parte final del artículo, podrás aprender a cuidar tu piel y evitar lesiones que se producen tras un brote.

1. Reconoce los síntomas. Puedes identificar las señales que te manda tu piel como:

  • Sequedad.
  • Rugosidad.
  • Escamas.
  • Enrojecimiento.
  • Picor.
  • Ampollas que pueden supurar.
  • Costras.
  • Erupción en zonas de flexión.

2. Hidrata toda tu piel a diario. Es necesario que sigas una rutina diaria de hidratación con productos específicos para pieles atópicas que te ayudarán a nutrir en profundidad y a proteger la piel, Además si guardas las cremas en la nevera, el efecto frío te ayudará a aliviar el picor.

3. Utiliza jabones con pH neutro, hipoalergénicos y sin perfumes.

4. Utiliza prendas 100% algodón y, al lavarlas, utiliza un programa con doble aclarado para eliminar totalmente los restos de detergentes.

5. Evita duchas o baños prolongados y con agua muy caliente. Recuerda que debes secarte suavemente y aplicar tu crema hidratante justo después del baño con la piel algo húmeda, ya que los principios activos del producto se absorben mejor.

6. Aleja el estrés y recurre a técnicas de relajación para controlarlo, por ejemplo, realiza varias respiraciones abdominales profundas.

7. Evita alimentos que puedan favorecer los brotes como, por ejemplo: leche, huevo, cítricos, frutos secos, soja, marisco, chocolate, fresas o trigo.

8. Incluye alimentos en tu dieta que te ayuden a controlar los brotes como, por ejemplo:

  • ricos en grasas omega 3 para evitar la sequedad cutánea.
  • ricos en vitamina A para ayudar a la formación de proteínas.

9. Mantén un ambiente húmedo en casa, evitando los contrastes entre interior y exterior y moderando el uso del aire acondicionado o la calefacción. Utiliza humidificadores que te ayuden a crear este ambiente necesario. 

Como has podido ver a lo largo de este artículo, la dermatitis atópica es un problema cutáneo muy molesto que se intensifica con ciertos factores y que necesita de ciertos cuidados específicos para evitar llegar a problemas muchos más graves y molestos. Nuestro consejo es que, si sufres dermatitis atópica, te dejes aconsejar por tu farmacéutico para que te ayude a escoger aquellos productos más adecuados a tu problema.

 

 


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